lunes, 21 de febrero de 2011

Lección 9 - La Oración


La oración tiene diferentes facetas así como diferentes propósitos, y por todo ello, la oración se vuelve en una ofrenda grata al Señor.

Comentarios a la lección 9.

En el párrafo primero, me gustaría quitar el primer enunciado hasta el primero punto, ya que en lo particular no me gusta hacer comparaciones con nadie, somos quienes somos por gracia de Dios, y lo que importa no es lo que hacen o dejen de hacer los demás, lo que importa es lo que hagamos o dejemos de hacer nosotros.
Así en párrafo iniciaría así: La forma correcta de sustentar la oración son...

En el segundo párrafo nos hace recordar una enseñanza de nuestro Señor Jesús, en relación a la vida religiosa de los fariseos; a nuestro padre no le agrada en lo absoluto el lucimiento personal so pretexto de alabar a Dios. La oración del fariseo sólo era para realzar su supuesta justicia, lo cual sólo habla de la egolatría que vivía ese personaje, y eso lo identifica a la perfección nuestro Padre, de ahí que el Señor diga que ese varón no fue ni será justificado. Dios no escucha la oración de alguien tan arrogante como el fariseo, de ahí que la enseñanza es a revestir nuestra oración de humildad, y así será acepta.

El párrafo tercero y cuarto, nos hablan de las dos formas de oración que hacemos en la Iglesia de Dios y a diferencia de la anotación del hermano que hizo la lección, considero que la oración publica y congregacional son exactamente iguales en cuanto a propósitos, ya sea en casa o en el templo nuestras oraciones no tienen limite en cuanto a gratitud y rogativas (siempre hay diversas necesidades); lo único que las hace diferentes es que en la congregación solicitamos la ayuda de los hermanos para que esa oración individual sea elevada con mas voces a nuestro Padre.

Por último, la palabra de Dios (como dice el versículo para memorizar y muchos más) nos indica que la oración de los pecadores es abominación a Dios, hay que notar algo muy importante aquí, Dios no escucha la oración de aquellos que viven en pecado, aquellos que su actitud es inclinada hacia el mal, pero al corazón contrito y humillado a ese si escucha, y por supuesto a todos aquellos a quienes Dios ha librado de pecado, de ahí la importancia de conservar nuestros vestidos blancos, para que nuestras oraciones no tengan estorbo.