lunes, 29 de noviembre de 2010

Lección 10 - El mensaje de Amos


En esta lección vemos dos puntos de vista, tanto el del predicador como el del congregante, y creo que ambos aspectos que se ven en la lección aplican a ambas partes. Basados en el mensaje y vida del profeta Amos; un profeta que fue tomado de en medio de las ovejas, un origen muy humilde, fue parte del pueblo y luego parte de los profetas, de esos profetas que dieron (no muy buenas) profecías sobre Israel.
El objetivo nos habla de dos aspectos, el primero: La importancia de aceptar con mansedumbre la enseñanza de los sabios, tengan el origen que tengan y segundo: la murmuración y calumnia son dos muy malos hábitos que hay que desarraigar de nuestra forma de vida y de nuestras congregaciones.
La primera parte del comentario esta relacionada con aquellos que tenemos el honor de estar al frente de la congregación, ya sea en la predicación o guiaza del culto de la congregación o en el pastoreo de las almas este trabajo es una encomienda que voluntariamente hemos asumido, por lo cual es un trabajo que hacemos con todo gusto, siempre teniendo en cuenta que es para el Señor; decimos esto porque siempre desde donde sea, habrá critica, alguna que nos guste y otra que no, alguna que pretenda ayudarnos a mejorar y otra que se haga mal intencionada, si nosotros no tomamos con la justa medida las criticas, perderemos el objetivo de la predicación o guiaza, que es la edificación mutua de nuestro espíritu.
En la ultima parte del comentario se ve un poco, un aspecto que como congregación suele ocurrir y es la de no aceptar con humildad, el mensaje de Dios por medio del predicador; siempre que el predicador lo haga sujeto a la Palabra de Dios, no hay ningún problema, en su mensaje, pero suele pasar que la congregación se resiste a llevar a cabo ciertos cambios en su vida, lo cual lleva a hablar, murmurar e incluso, como dice la lección, se llega hasta la calumnia, aspectos que no son nada buenos en la congregación.
En las preguntas de la lección se analizan en conjunto los aspectos que son prejudiciales, a los dirigentes y a los congregantes, aprendamos a aceptar lo que nos corresponda a cada uno, con humildad, con el único fin de llegar a la perfección.
Una lección muy clara y acertada en cuanto a los aspectos que se quieren analizar.

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