lunes, 8 de noviembre de 2010

Lección 7 - Buenos hábitos


Me gusta mucho este tipo de temas para los niños, antes que hablar de los costumbres de la gente (aspecto informativo importante) tenemos que decirles a los niños como somos en la iglesia de Dios.
El aspecto formativo de nuestros pequeños es de suma importancia, por eso hablar de lo que Dios nos da para nuestra conducta y como lograr esa conducta es vital, así los niños aprenderán en esta lección acerca de los buenos hábitos.
Me gusta mucho el texto que han elegido para esta lección, nuestros actos (como son de Dios) son luz, de forma que alumbran en todo lugar y momento, mostrando a los simples lo que somos, hijos de Dios.
La lectura de la lección, nos marca un evento donde los apóstoles no pueden realizar un acto de salud en una persona, Jesucristo les indica que esa operación se realiza únicamente si uno tiene por hábito el ayuno y la oración. Para la promoción de estos buenos hábitos, se me hace mejor usar el capitulo 6 de mateo desde el versículo 5 al 17.
El objetivo es básico en esta lección, dice el apóstol en Fi 4.8, que nuestra mente esta en lo bueno, lo grato, lo que es digno de alabanza, si nuestra mente esta en eso, entonces nuestra relación con Dios es grata.
Es importante que nuestra mentalidad sea saneada por Jesucristo Ef 4.23, ya que de nuestros pensamientos depende nuestra conducta, como lo dice el primer párrafo de la lección, y nuestra mentalidad depende mucho de lo que nuestros padres nos den como ejemplo, así si en casa hay buenos hábitos, como niños es lo que aprendemos. Si nuestros padres han sido renovados por el poder de Dios, entonces en nosotros como niños, se reflejara esa salud y limpieza mental, y entonces esa limpieza mental se refleja en nuestra conducta.
En el párrafo tres vemos una expresión que ya he cambiado y explicado en otras ocasiones, como hijos de Dios no debemos dar frutos, sino que damos frutos, porque lo natural que sucede, si tenemos el espíritu de Dios, es que los frutos se manifiesten. No es un deber sino algo natural y es muy claro el párrafo al decir que nuestra conducta es por amor a Dios.
Lo mismo pasa con el párrafo cuatro, cuando entendemos el evangelio actuamos sin malicia, no es que tenemos que actuar. Ya el Señor nos ha limpiado el corazón por lo cual actuamos así, limpios. Y como hijos de Dios, mantenemos esa integridad con el apoyo de Dios y nuestra disposición de seguir en el camino de Dios.
La pregunta uno nos aclara mucho acerca de quien aprendemos los buenos hábitos; de nuestros padres y principalmente de nuestro Padre celestial.
La pregunta dos la podemos manejar desde el punto de vista de alguien que a pesar de estar en la iglesia de Dios no ha sido convertida por nuestro Dios. Por eso actúa de esa forma tan ambivalente.
La pregunta cinco, volvemos sobre el tema de que no debemos proceder, sino que procedemos así porque el Señor nos ha limpiado nuestro corazón y nuestra conciencia.
Esta es una gran lección para los niños y para los adultos, buscar a Dios para la limpieza de nuestros corazones es básico en nuestra vida, así empezaremos actuar con esos buenos hábitos.