lunes, 4 de julio de 2011

Lección 2 Para la obra de Dios son útil


En la lectura base Dios reconoce en Gedeón que es un varón diligente y valiente, que tiene el carácter y la fortaleza para enfrentar la obra que le encomienda, es muy claro que le dice ve con esta TU fuerza y vencerás; por estas cualidades de Gedeón, es elegido por Dios para derrotar a los madianitas, y eran suficientes para ello. Sólo que Gedeón, como todo ser humano, tiene sus reservas ya que al ve la encomienda (derrotar a la madianitas) bajo su perspectiva, lo cual según él lo limitaba, por creer que era de una familia humilde y por ser el ultimo hijo de su casa, pero la perspectiva de Dios es otra; es hasta cuando Dios le da una señal, asimila la perspectiva de Dios y con determinación decide hacer la obra encargada.

Esta es una gran enseñanza para nuestros tiempos. Cuando estamos plenamente concientes que es la obra de Dios, para Dios y por Dios y que Dios nos va a proveer todo lo necesario para la realización de dicha, ponemos nuestras capacidades a su servicio y el resultado de dicha obra será altamente satisfactorio.

El cuarto párrafo de la lección nos habla de cómo el apóstol Pablo nos muestra en 1Co 1.27-29, que Dios toma de lo necio (simple), débil y lo vil, para que nadie se jacte, y es que la tendencia del ser humano (que no ha sido renovado por Dios) es a jactarse por sus propios logros y envanecerse, lo cual no permite un reconocimiento a Dios. Pero cabe aclarar que una vez renovados por Dios, ya no somos necios, débiles mucho menos viles, ahora somos hijos de Dios, por lo cual tenemos la capacidad para reconocer que nuestros logros (en cualquier área) son gracias a la bendición de Dios.

Pregunta uno: Es comprensible que como humanos tengamos nuestras reservas ante la gran obra de Dios o incluso miedo de emprenderla, pero si Dios ha tenido el poder para renovar nuestra vida, también tiene el poder para poner todos los elementos necesarios en nuestra persona y alrededor nuestro para que esta obra se realice, siempre y cuando en nosotros exista el verdadero deseo de hacer las cosas para Dios.

Pregunta tres: En realidad si somos gente ordinaria, dentro de la Iglesia de Dios no hay personajes importantes o de renombre dentro de la sociedad, pero eso no nos hace inferiores en nada, todo lo contrario, el Señor nos reviste de su carácter y sus dones, lo cual nos hace dignos de ser llamados sus hijos. Por lo tanto podemos realizar la obra de una forma eficiente. Una vez que Dios nos renueva dejamos de ser miserables esto hay que dejarlo muy claro en la mente de los congregantes.

Pregunta cinco: Dios no dejara de ser Dios si logramos algo en nuestra vida o no, esto lo hace Dios por nosotros. Dios nos ha formado con una necesidad en nuestro ser, la de ser felices y encontrar la paz, incluso dentro de nuestra realización personal a todos los niveles. Dios quiere que seamos felices, lo cual no afecta ni beneficia a Dios. por lo cual considero que la pregunta esta mal planteada, por lo mismo y de acuerdo al objetivo de la lección el versículo de Samuel no es el más adecuado para responder la pregunta, ya que Samuel habla del aspecto espiritual, del desarrollo interno y no de las capacidades que Dios otorga para la realización de su obra.

Pregunta siete: Esta pregunta es mucho muy importante espero que el sábado en las congregaciones se tenga el tiempo suficiente para llegar a esta pregunta y analizarla más detenidamente. Efectivamente sino tomamos en cuenta el gran consejo del apóstol Pablo podemos llegar a sentirnos superiores por el sólo hecho de estar frente a la Iglesia, y a empezar a creer que somos dueños de la congregación, podemos empezar a querer que hagan lo que nosotros consideramos que se debe hacer y olvidemos lo que en verdad nos dice la palabra de Dios, que es la única guía que tenemos. Sino tomamos en cuenta el consejo del apóstol, nos llenaríamos de soberbia, por ser un predicador, obrero, diacono o ministro, saldría a flote un complejo oculto que se posesionaría de nuestra vida, y ese complejo de superioridad dañaría mucho a la congregación, por eso el apóstol nos da este gran consejo.

Ninguno tenga más alto concepto de sí que el que deba tener.

Hermanos esta es una gran lección, que si sabemos llevar tendrá muy bonitos resultados.